martes, 17 de noviembre de 2009

LOS 10 ERRORES MÁS IMPORTANTES PARA QUE TU PROYECTO PROFESIONAL DE COACHING NO FUNCIONE

Efectivamente, el coaching se sostiene en el mundo no por el éxito de los coaches que trabajan en su proyecto profesional, que es un grupo escaso, sino porque de las escuelas salen muchísimos coaches, de los que solo poquísimos vivirán de su profesión. No sabes la pena que me da decir esto. Insisto que es necesario que los coaches tengamos éxito como profesionales, para cambiar cosas, empresas, personas, y el mundo. Pero hasta que no nos tomemos en serio el hecho de lo que implica “profesionalizarnos”, estaremos en riesgo de extinción en el momento de que haya menos coaches en las escuelas.

Después de varios años trabajando en el tema, he llegado a varias conclusiones (por ahora) intentando aislar los errores más frecuentes e importantes que comete el coach que emprende su proyecto profesional. Y he detectado 10 errores principales que me gustaría compartir contigo por si te son de alguna utilidad, a ti o a alguien que conozcas. Por supuesto, hay más, pero a priori estos son los que considero más decisivos. No están por orden de importancia, porque en el caso de cada coach afectan de una manera u otra. Sólo el último error, el número 10, es para mi la piedra angular de todos los demás. Aquí van:

1. Esperar a tener todo preparado, a que la web esté perfecta, a que el blog tenga todas las funciones activadas, a que las tarjetas tengan el diseño que quiero, a que esté dado de alta legalmente, a que me haya reunido con x o con y; a que….; a que…. Y una larguísima lista de “a qués” que lo único que están haciendo es postergar lo impostergable: lanzarme ya al mercado, con lo que tenga, con unos mínimos, y mira lo que te digo: mínimos, y no máximos. Detrás de esto, ¿sabes lo que suele estar? El miedo. El miedo a encontrarte ya con un cliente real, que paga en dinero real, y a sentir la presión de conseguir resultados, por ejemplo. Empieza con lo tengas, entra en acción, y ve corrigiendo por el camino. Eso te mete en la espiral de “hacer”, que engancha mucho.

2. No actuar a corto plazo: como anteriormente, se pospone la acción a corto, en pos de la acción a medio y largo plazo (que es la construcción de la marca personal). No vendo al cliente que me daría ingresos ahora, cuando lo que necesito son ingresos ahora. Más bien, no vendo (la palabra “venta” sigue estando estigmatizada en amplios sectores de coaches; habría que trabajarse bien esa creencia, porque al final, “vender es servir”). Así que hacemos cosas que no tenemos que hacer ahora. Nos olvidamos que lo primero es lo primero, y nos enfocamos en lo más cómodo para nosotros. Consecuencia: “cero” ingresos en la primera etapa, que es cuando decidimos seguir adelante o tirar la toalla. Así que en esta primera etapa dedica el 80% del tiempo que dediques a tu proyecto profesional a vender tus servicios a clientes finales. Ya verás como obtienes resultados seguro. Y Ve bajando el porcentaje a medida que vas alcanzando tus objetivos monetarios. Y en coaching personal, además, no se vive de vender: se vive de regalar sesiones de prueba, que es muy grato, por otra parte. PD: llama a la gente a la acción, nunca presupongas que ya es obvio que deberían llamarte ellos a ti.

3. No especializarse, no escoger un nicho de mercado: Creemos que si elegimos un tipo de público, nos cerramos las puertas de otros muchos. Sobre todo al principio, tenemos miedo de no tener clientes. Pero, este miedo, ¿está justificado? De entrada, es muy distinto hacer coaching que hacer marketing de coaching. Puedes hacer coaching a casi cualquiera, seguro, pero no puedes llegar con tu mensaje de marketing a casi cualquiera, de entrada, porque no tienes 2000 millones de € para anunciarte en 8 canales de tv, 20 emisoras de radio y 5 periódicos de tirada nacional, como los tiene Coca- Cola. Como posiblemente tengas recursos limitados, tendrás que usarlos inteligentemente en una dirección y no en 40 direcciones, para que tengan efecto.

Y por otro lado, como decía Steve Mitten, ex-presidente de ICF International, ¿quien nos dice a nosotros que podemos hacer un excelente coaching a todo el mundo? Habrá tipologías de personas a las que, por diversas circunstancias, seré capaz de hacer un coaching de “10”, y al resto, si soy un coach estupendo, se lo haré de “9”. Pues bien, dirijámonos a quienes le hacemos coaching de “10”, a aquellos con quienes vibramos y a quien nos encanta hacer coaching! Esto sí garantiza continuidad, clientes y el efecto “boca-oreja”. Asi que elige a quien te vas a dirigir, y luego, hazte la pregunta “¿Y donde están?” Para afinar tu estrategia de darte a conocer

4. No saber diferenciarnos y venderlo: normalmente ante la pregunta “¿Y porqué debería contratarte a ti?”, no sabemos responder con alguna razón de peso que NOS DIFERENCIE de los otros, y así lo perciba el cliente. Vamos con argumentos que damos casi todos los coaches; somos ovejas blancas en un rebaño de ovejas blancas. Bueno, no se trata de ser la negra, pero… ¿Y ser la azul? Me van a contratar porque he sabido marcar la diferencia con respecto al resto, y esta diferencia le es beneficiosa al cliente. La pregunta a hacernos sería: ¿en qué aporto valor como nadie? ¿Qué tengo de especial que nadie tiene?

5. Vender “qué” hacemos, en vez de qué problemas solucionamos: haz el experimento. Pregunta a un/a coach que conozcas, que a qué se dedica: te responderá en casi todos los casos con una explicación más o menos larga de sus sueños, de qué es el coaching, de cómo se hace, etc. Pero, ¿crees que a la gente le interesa en el fondo lo qué es el coaching? Atención a esto que voy a compartir contigo: a las personas, y a las empresas, en el fondo les da exactamente igual qué es el coaching, y como se hace. Lo que verdaderamente les importa es si les solucionamos los problemas que tienen, si lo que ofrezco les acerca a su objetivo, o les facilita un reto. Le llamemos coaching, u otra cosa. Así que la próxima vez que te pregunten, responde al interrogador con una pregunta, del tipo ¿a ti qué problema te preocupa más? O ¿si pudieras elegir, que estarías haciendo ahora? O ¿qué te ilusiona?, etc, etc. Será por preguntas! Y como somos coaches, seguro que encontramos mil, y haciendo esto, incluso, clientes!

6. No estar focalizado en el negocio: porque lo que nos gusta es ser coaches, no construir un negocio de coaching. Desgraciadamente para muchos, es un paso prácticamente imprescindible para vivir de la profesión, y hacer mucho coaching. Así, tenemos la mente en otras cosas, que son las que nos gustan. Y en las primeras etapas de la construcción de nuestros proyectos profesionales de coaching, donde deberíamos tener la atención es en cómo llegar al mercado, en cómo generar “cash”, etc, etc. Te garantizo una cosa: si se dedicara una parte del día a tener la atención puesta en el negocio, las ideas, oportunidades, posibles clientes, alianzas, estrategias, brotarían como hongos. No hay nada más poderoso que focalizar la atención en un punto, para generar resultados. Pero esto pasa por asignar un tiempo a nosotros mismos como coaches, y otro a nosotros como emprendedores, o empresarios, o profesionales independientes que quieren vivir de su profesión.

7. No centrarse en una estrategia concreta: dispersamos nuestros esfuerzos en varias vías distintas, en vez de apostar a una, donde lo vamos a hacer muy bien, donde vamos a poner toda la carne en el asador. Por ejemplo, si estoy haciendo coaching personal, necesito saber qué estrategia prioritaria voy a utilizar para ofrecer sesiones de prueba: puede ser la web, dar cupones, lanzar mailings, etc, etc. Pero se trata de determinar cual va a ser la prioritaria, para maximizar su rendimiento, y luego, tener algunas otras auxiliares. Lo normal, es que hagamos de todo un poco: consecuencia: dispersión y ausencia de resultados.

8. No tener un plan: es paradójico: somos coaches, sabemos perfectamente la importancia que en un proceso de coaching tiene la fijación de una meta MARTE, O SMART, etc, etc, y no nos lo aplicamos a nosotros mismos para construir el negocio. ¿Cuánta gente sabe cuanto quiere haber facturado al final de año? ¿en cuantas sesiones? Con cuantos clientes? ¿a qué precios? Estas simples preguntas lo cambian todo, y se las hace muy poca gente. Consecuencia: descontrol, indefinición, desánimo, no puedes medir el avance…. Exactamente como cuando estás con un coachee y no se define concretamente donde quiere llegar. Así que el plan de acción en detalle es imprescidible como hoja de ruta, porque da sentido y rumbo a todo

9. No trabajar la red de contactos de una manera profesional: Conocemos mucha gente, y en las personas están las claves para abrir muchas puertas. Pues bien: en general, muchos coaches no se atreven a usar sus contactos, o lo hacen de una manera completamente amateur. Vamos desde el famoso “a ver cuando quedamos a tomar un café”, al “si conoces a alguien…” pasando por múltiples coletillas que esconden potentes creencias limitantes en cuanto a que nos parece que abusamos de la gente, que molestamos, que no somos merecedores de esa ayuda, etc, etc. Y claro, estoy hay que trabajarlo. Para mi la red de contactos y su uso eficiente es la auténtica clave del trabajo inteligente, pues abre puertas que de otra manera implicarían mucho esfuerzo y/o tiempo. Por supuesto, para ello, hay que saber qué es una red, las reglas de actuación, como dar y recibir, clasificar a los contactos, priorizarlos, generar las listas de los mismos, etc, etc. En una palabra, profesionalizar tu networking, que posiblemente sea la inversión de tu vida

10. PREPARARNOS PARA SER COACHES PROFESIONALES: Nos hemos formado durante decenas o centenares de horas como coaches, hemos hecho prácticas, hemos leído, compartido, hemos pagado en muchos casos mucho dinero para ello, le hemos dedicado tiempo, sueño, recursos…. De hecho, si hoy alguien nos dijera que se va a dedicar al coaching después de haberse leído un libro, le miraríamos con ciertas caras…

Pues bien, ahora llega la segunda parte del coaching, que es ejercerlo, que es rentabilizar mi inversión, que es poder hacerlo a clientes reales en el mundo real, y además, forjar mi porvenir, mis ingresos, garantizar mi calidad de vida, la de mi familia, etc, etc, y ¿qué hacemos? Nos lanzamos sin tener ni idea! Acaso nos hemos preparado para tener éxito? Para adquirir los conocimientos necesarios para prosperar y tener clientes? Le hemos otorgado la importancia que tiene a esto? ¿Qué nos hace pensar que para conseguir el éxito en nuestro proyecto empresarial no nos hace falta prepararnos profesionalmente? La respuesta final es el resultado que estás obteniendo. Es increíble que se ningunee en países como el nuestro (no en los anglosajones, donde allí estos temas son fundamentales para “your coaching practice”, como dicen ellos) el formarse, y prepararse técnicamente en marketing y fundamentos de un negocio,en emprender y en trabajar una mente para ello.

¿Estás teniendo los resultados que querías en tu proyecto profesional de coaching, o te gustaría tenerlos? ¿Quién es tu coach para trabajar esto? Porque lo curioso, es que para casi todos los coaches con los que he hablado que dicen que es su sueño, que es a lo que aspiran, luego preguntas si tienen un coach para ello, y casi nadie lo tiene. ¿no sería bastante congruente contratar nosotros mismos coaches para alcanzar los objetivos, si tanto creemos en el coaching?. Mensaje final: como para cualquier otra cosa importante de tu vida, prepárate lo mejor posible, tómatelo en serio, formáte con quien quieras, coje un coach especialista (el que más te guste), pero honra tu sueño poniendo la carne en el asador.

Muchas cosas se quedan en el tintero. Solo espero que alguna de estas líneas te haya facilitado, de alguna manera, el camino a tu objetivo como coach profesional. Y como diría Alex Rovira… ¡MUCHA BUENA SUERTE!

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL ERROR MÁS FRECUENTE PARA NO TENER INGRESOS EN NUESTRO NEGOCIO

Hace poco tuvimos el módulo 2 en Barcelona, en Cabrils, para más señas, en un hotel rural precioso, que además, era famoso por su gastronomía… no te cuento más. Y allí confirmé una observación que he ido haciendo a lo largo de los años, y que tiene la clave fundamental del éxito o no de nuestro proyecto profesional de coaching:

No nos centramos en el corto plazo. ¿qué quiero decir con esto? Que no nos ponemos a vender ya, nuestros servicios, al cliente final. Ya me refiero a generar estrategias para conseguir ingresos ya, en este mes, o como mucho el siguiente. Y claro, esto significa empezar a vender, a vender de verdad, o a regalar sesiones de prueba, por ejemplo. Y en vez de hacer esto, lo que hacemos es la web (normalmente una web que sea estupenda), el blog, hablo con compañeros, “tenemos que quedar a tomar un café, a ver si hacemos algo juntos”, mis presentaciones, las tarjetas, convocar una conferencia que quiero dar (donde no voy a pedir que se hagan mis clientes, por supuesto, solo voy a informar), escribir un artículo sobre la importancia del coaching, si me doy de alta como autónomo, o como empresa….

Todo esto es importante, claro que sí, pero la mayoría de las veces lo hacemos y no es lo primero que hay que hacer. Es más, lo usamos como excusa para no hacer lo que debemos hacer, que es promocionar y vender nuestros servicios ya, a clientes ya, directos! Para conseguir ingresos, ¡ya! Que dan, por cierto, mucha alegría, confianza, y sobre todo, ánimo para seguir. Somos expertos en generar excusas y estrategias a medio y largo plazo para evitar lo que no nos gusta hacer, pero que hay que hacer; en sentirnos ocupados, activos, y con eso justificarnos. Aunque si nos hiciéramos la pregunta ¿estoy haciendo lo que debo hacer en primer lugar, para que mi negocio llegue donde quiero? La respuesta, normalmente, es NO. Permutamos actividad por productividad, confundimos la acción con la acción inteligente, y además, diferimos lo que realmente nos acercaría a donde queremos llegar, en pro de lo que más me gusta, o más fácil me es. Y por favor, si alguien tiene la tentación de justificar todo esto con “la ley de la atracción” para no hacer lo que hay que hacer, que no se equivoque, porque el universo favorece a aquellos que están donde deben, haciendo lo que deben.

Así que si estas en alguna de estas situaciones, y en definitiva, no estás obteniendo los ingresos que esperabas, te invito a que te hagas la siguiente pregunta: ¿estoy haciendo lo que debo para generar esos ingresos a corto plazo? Y si la respuesta es “no”, cambia lo que tengas que cambiar, y priorízalo. Ahora, es lo que cuenta.

viernes, 9 de octubre de 2009

Me ha enviado Estela Peláez, excelente coach, compañera, y mi profa (fue la que me inició en esta mi andadura profesional como formador y coach) un video de cámera café http://www.youtube.com/watch?v=vQT5qCsHFJM , dedicado al ¡coaching!.
La verdad es que es estupendo, muy divertido, y refleja muy bien muchas de las experiencias que tenemos como formadores de empresa ,sobre todo en el ámbito de la inteligencia emocional, motivación, etc, etc.



Que se hable de coaching en la televisión creo es una excelente señal, porque confirma la tendencia de que nuestra profesión ha venido para quedarse, y lo que es más importante, ya es mencionada en programas de máxima audiencia.

Y lo que es para reírse menos, es la confusión absoluta que existe en el mercado, entre la gente, sobre lo que es coaching. Preocupa sobre todo en el ámbito de la empresa, porque hoy, querido colega, se está llamando coaching casi a todo. Y esto es muy preocupante, porque si queremos construir una profesión diferenciada, que aporta un valor añadido, e independiente de otras, hoy más que nunca, debemos aunar esfuerzos, sobre todo desde las asociaciones más importantes de coaching de cada país (en España, ICF, Asesco y Aecop) para lanzar un mensaje a la calle de lo que es el coaching de verdad, y lo que no lo es; un mensaje único y unánime por parte de las instituciones más reconocidas de nuestro ámbito.

Desde aquí lanzo este llamamiento para que esto suceda. Corremos el riesgo de disolvernos en el éter de lo inconcreto, antes incluso de haber empezado. Y yo, como coach, quiero una profesión fuerte, con sus rasgos distintivos que nos hacen distintos de consultorías, terapias, formaciónes, entrenamientos, outdoor, conferencias, mentorings, counsellings, etc, etc.

Por favor, empecemos a tomarnos esto en serio. Y para ello, necesitamos unidad. Y tú, ¿qué opinas?

COMO NOS FRENA LA PALABRA "RIESGO"

Acabamos de terminar la 13ª promoción del módulo 1 de “Vivir del Coaching”, en Barcelona.

Y me llevo dos conclusiones que creo importantes para el éxito de nuestro proyecto profesional:

La primera es la palabra “riesgo”. Está continuamente presente en nuestra toma de decisiones, en los pasos que vamos a dar (o en los que no damos), y en la percepción de disfrute o no de nuestra actividad. Lo que tengo claro es que en la mayoría de los casos existe muchísimo miedo al “riesgo”. Pero el riesgo, ¿ a qué?

Ahora bien, habría que definir qué significa riesgo. Porque es una subemoción del miedo, y como éste, es completamente un intangible, subjetivo, pues está orientado al futuro, y por lo tanto es pura imaginación. Esos “¿ Y si….?” Que concatenados tumban tantos sueños, debemos ser capaces de detectarlos y ponerlos en solfa.

¿qué es lo peor que podría pasarnos? ¿Y qué? Estas preguntas habría que hacerlas sistemáticamente, para que el miedo y el riesgo se mantuvieran en el plano que les corresponde. Existen, pero no son lo más importante.

Te quiero proponer una definición de “riesgo” que lo cambia todo. Proviene de mi admirado Timothy Ferris, autor de “La semana Laboral de 4 horas”.

Riesgo= probabilidad de un resultado negativo irreversible

¡IRREVERSIBLE! Esta es la clave de todo el asunto. Realmente corremos riesgos que pueden provocar resultados negativos irreversibles? Básicamente, casi nunca (por ser pesimista). La cuestión es que podemos dotarnos de planes B, C y si son necesarios, D, por si las cosas no salen como en un principio esperamos. Es sencillo, pero se hace poco.

Este reencuadre de lo que significa “riesgo” puede suponer el éxito o no éxito de tu proyecto, porque este va a devenir principalmente de los “riesgos” que estés dispuesto a asumir. A más riesgos, más posibilidades de conseguir lo que deseas, ya que estás dispuesto a hacer más y más creativamente, y el compromiso es mucho mayor.

En realidad, ¡NO ACTUAR ES EL MAYOR RIESGO QUE EXISTE!

Y como segunda conclusión, creo que es necesario tomarnos nuestros proyectos profesionales de coaching en serio. Pero esto no significa “demasiado en serio”. Y lo digo porque lo detecto con frecuencia. Y el “Demasiado en serio”, ¿qué consecuencias acarrea?

- Expectativas demasiado altas
- Falta de disfrute en la actividad (clave para el buen resultado de la misma)
- Autocrítica poco constructiva
- Caida de la automotivación en un breve lapso de tiempo
- Miedo y preocupación

Y adivinarás que significa esto? Disminuir drásticamente las posibilidades de éxito en la obtención de clientes, ingresos, prosperidad y abundancia, etc, etc.

Así que por favor, diviértete más, haz más planes de contingencia, ríe, aprende, vive este proceso como una aventura, disfruta, ponle coto al miedo y a la preocupación, atrévete (el universo premia a los audaces), y sobre todo, ¡ACTÚA (DONDE DEBES, SOBRE TODO EN EL AREA COMERCIAL DIRECTA)!

lunes, 14 de septiembre de 2009

LA CLAVE DEL ÉXITO: EL COMPROMISO

Buenos días, espero que hayas pasado un verano estupendo!!!. quiero comentarte un asunto que para mi es el más trascendente para conseguir el éxito en tu proyecto:

paradójicamente, a la hora de emprender nuestro negocio de coaching, o hacer que funcione con más éxito, nos olvidamos de todo lo que le pedimos a nuestros coachees:

- detectar qué queremos de verdad
- trazar un objetivo claro
- ponerle límites temporales concretos
- trazar un plan de acción
- detectar qué juega a nuestro favor y qué obstáculos juegan en nuestra contra
- abrir posibilidades nuevas e inexploradas

si esto lo hiciéramos con nosotros mismos como emprendedores de coaching, otro gallo nos cantaría. y sobre todo, hay un aspecto clave, fundamental, para que el negocio salga adelante como quieres. Es, de hecho, el condicionante nº 1. Y este es el siguiente:

Del 1 al 10, ¿cual es tu nivel de compromiso con tu proyecto de coaching?
pon una cifra, por favor, antes de seguir leyendo

porque en función de esta cifra que hayas puesto, tendrás éxito, o no. independientemente de lo que sepas de marketing, ventas, de tu experiencia como coach...

así que ¿qué número te ha salido?

si no es un 10, lo tienes muy oscuro

En los cursos de Vivir del Coaching, es muy fácil detectar quien lo va a conseguir, y quien no. solo hay que hacer esta pregunta, y calibrar la respuesta, el cómo responden.

Te voy a decir algo. Si quieres ir a Barcelona, y tienes claro que quieres llegar a Barcelona, te hace falta llenar el depósito de gasolina. hay 600 km, por ejemplo, y por lo tanto, tendrás que poner gasolina para 650 0 700 km, ¿no crees?

Entonces, ¿de qué vale poner gasolina para 450, o 500, o incluso 550 km? absolutamente para nada, ¡porque no llegas!

así que si tu compromiso es menor de 10, busca qué te está frenando para ello, encuéntralo, y trabájalo para que si te pones, te pongas al 100%. lo demás son subterfugios avalados por nuestros miedos.

¿Admitirías en un proceso de coaching a un coachee sin un potente compromiso para cambiar? pues esto es exactamente lo mismo. y una vez detectado donde estás, haz todo lo necesario para llegar a donde quieres.

El compromiso lo es todo. Sencillo, ¿eh? difícil, también. pero bueno, así es más divertido, y uno crece. Que disfrutes mucho del camino, compicoach!

martes, 11 de agosto de 2009

Pero ¿vale de algo el coaching telefónico?

si hay algo que sé con certeza es que cuando digo que hago coaching telefónico, al menos la mitad del auditorio al que me dirijo, pone cuanto menos, una cara rara.

el coaching telefónico, al menos en España (que no en los países anglosajones o en centroeuropa, por ejemplo) no tiene muy buen cartel. ahoravienen las preguntas que podríamos hacernos:

¿realmente funciona peor que el presencial?
¿son solo prejuicios?
¿es desconocimiento?

la primera vez que alguien me comentó, allá por el año 2003 que hacía coaching telefónico, me horroricé. ¡coaching por teléfono! ¡qué aberración! yo me he formado básicamente en PNL, y para nosotros la calibración del lenguaje no verbal es fundamental, y si a esto le sumamos que siempre he creido que las relaciones de verdad se forjan cara a cara, no era precisamente el mejor caldo de cultivo para dar la más mínima oportunidad al coaching telefónico.

lo más curioso de todo, era que denostaba esta forma de hacer coaching, y:
- nunca había tenido un cliente de pago
-nunca había hecho coaching por teléfono

en dos palabras: puro prejuicio.

Después de un tiempo, cuando empecé a recibir noticias de que otros coaches a los que tenía en alta estima estaban haciendo coaching telefónico, empecé a cuestionarme en un alarde de humildad, si podía al final ser efectivo o no. y después de mucha reflexión, decidí que iba a hacer una prueba. pero para que la prueba funcionara, tenía que ir con la mente en blanco, a cero, sin presuposiciones, si juicios a priori.

Y así fue. El día de autos, tuve mi primera sesión de coaching telefónico. y para mi absoluta sorpresa, salió estupenda, y lo más asombroso: después de 5 minutos de sesión, se me había olvidado completamente que la conversación estaba siendo por teléfono. y aquí está una de las claves principales: el coaching es conexión, es olvidarte de ti para centrarte en el otro, para generar una corriente de energía, de comunicación, que va más allá del medio que usas.

¿puede hacer un ciego un excelente coaching? por supuesto que sí. y no tiene la visión para ello. pero afina sus otros sentidos y los usa con muchisima más sensibilidad que nosotros, con lo cual la información que pierde a través de la vista, la gana a través de otros sentidos

Hoy puedo decir sin lugar a dudas, que después de más de 800 sesiones de coaching telefónico realizadas a todo tipo de personas, en coaching personal y ejecutivo, en mi caso no percibo ninguna diferencia en cuanto a resultados con respecto al coaching presencial. Me parecen efectivísimos ambos.

Eso sí, es muy importante que el coachee esté predispuesto a hacer coaching por teléfono. Siempre doy las dos opciones, presencial, telefónico, y desde hace un par de años, video conferencia a través de skype, para que la persona elija, y no se la puede forzar. Y si no vive en mi ciudad, y quiere coaching presencial, pues o yo estoy dispuesto a desplazarme porque me compense, o ella está dispuesta a desplazarse, o a pagarme el desplazamiento.

Ya en el año 2005 en el congreso mundial de ICF en California comentaban los gurús del coaching de empresa, que se estaba usando el coaching telefónico también con los directivos.

Yo personalmente percibo en la empresa aquí que todavía es poco receptiva a ello; parece que valoran mucho más la inversión que hacen si te ven la cara. pero por otra parte, como es frecuente que el directivo tenga que viajar o cambiar la agenda, y se corren serios riesgos que lo primero que contemple mover y aplazar es la sesión de coaching, ya tengo estipulado con ellos desde el comienzo que el que no estén aquí porque hayan tenido que desplazarse inopinadamente no es motivo para no tener la sesión, y en este caso es telefónica. Y lo aceptan sin problemas. mi argumento es que el coaching necesita una cadencia y una frecuencia para mantener la velocidad de crucero, sin lo cual no funciona.

por otra parte, el coaching telefónico tiene unas grandes ventajas de a nivel de marketing del negocio:
- la principal: se abre tu mercado al mundo, ya no hay fronteras, con lo que pasas a tener 7000 millones de potenciales clientes, tantos como los que tengan un teléfono
- no pierdes tiempo en desplazamientos, y sobre todo, no los pierde el posible cliente, con lo que le ofreces un valor añadido fundamental en nuestra era, muchas veces mucho más importante que el dinero: tiempo
- puedes hacer coaching desde donde tú estés, ganando en autonomía, flexibilidad, y en calidad de vida. un gran negocio es vivir en un país con un nivel de vida más bajo que el tuyo, pero cobrar tarifas acordes con tu país de residencia, ya que le haces coaching a los que viven allí. esto significa doblar, triplicar o cuadruplicar tus ingresos haciendo lo mismo
- Se pierde muy poco tiempo en la sesión: se empieza, se acaba, y ya está, no hay prolegómenos y despedidas
- y puedes usar materiales y recursos en el momento ya que estás por ejemplo en el despacho, o con el ordenador delante (yo voy tomando notas en la ficha del coachee previa petición de permiso)

Por otra parte y como curiosidad, he notado que ante la apariencia de mayor anonimato que da el teléfono, el coachee en muchos casos se abre y se muestra antes

ha llegado un momento donde tengo el oido tan entrenado, que cuando hago una teleconferencia de una sesión de coaching, prefiero no mirar a la pantalla, porque me distraigo. A muchos de mis coachees no los conozco físicamente, ni sé como son, ni tampoco me importa, porque lo que me ha dictado el tiempo y la experiencia es que cuando dos personas quieren conectar, la conexión se produce, la magia surge, y ¡aflora el coaching!

jueves, 18 de junio de 2009

LA IMPORTANCIA DE TRABAJAR INTELIGENTEMENTE. LA EFICIENCIA Y EL "PARA QUÉ"

Si hay una cosa en la que estoy completamente volcado ultimamente, es en el ser más eficiente cada vez. esto significa trabajar más inteligentemente, y obtener mas y mejores resultados en menos tiempo. porque de ello deviene la calidad de vida, de trabajo, y tener tiempo para todo lo que uno realmente quiere hacer. y considero imprenscindible tener esto en cuenta en nuestra profesión de coaches, para que seamos prósperos, abundantes, y además, ¡pronto! 

por ello, te paso un video donde hablo del tema. Es una entrevista que me hace Jaime Bacás, uno de los coaches mas cualificados y profesionales que conozco, sobre este tema, a través de una magnífica iniciativa que ha tenido,www.senderosdeproductividad.com

espero que te guste, y sobre todo, ¡que te sea útil!!!!